Blog sobre el mundo del vino, las catas de buen vino y el turismo enológico. Y todo lo que me apasiona sobre el vino.
viernes, 6 de marzo de 2009
Evento Enológico
martes, 3 de marzo de 2009
Una de syrah españoles
miércoles, 9 de abril de 2008
La Cofradía Al Ataque
lunes, 10 de marzo de 2008
Qué Syrah, Shyraz?
viernes, 7 de marzo de 2008
Otro vinito probado
viernes, 29 de febrero de 2008
Vinos tintos de buen recuerdo
jueves, 28 de febrero de 2008
Mis favoritos
martes, 26 de febrero de 2008
Lo que vale el vino
lunes, 25 de febrero de 2008
Un favorito
jueves, 21 de febrero de 2008
Nueva cata de la Cofradía
miércoles, 20 de febrero de 2008
Uno de Montsant
lunes, 11 de febrero de 2008
El Cielo Está Para Tocarlo
lunes, 4 de febrero de 2008
Epifanía
jueves, 31 de enero de 2008
Cata Express
Cómo pasa el tiempo......un mes desde mi última reflexión. Algo hay que hacer para que no pase tanto tiempo. Mucho lío a final de año y principio de éste.
Dentro de nada tenemos nueva cata de la Cofradía del Buen Beber. Esta vez consistirá en vinos chilenos. Ya hablaremos de ellos después de haberlos probado.
Hoy hablaremos de un Albariño. Lunes pasado, restaurante Lar de Bilbao, hogar y residencia de Don Miguel, experto en vino donde los haya. Un sitio muy agradable y familiar donde se bebe buen vino y se come todavía mejor. Si pasas por allí, dile que vas de mi parte y te invitará a una copa de vinito rico. Pídele el Elle de Landaluce o el Especial de Martúe, por citar dos. El primero es Rioja, pero está rico.
Hace un año inventamos una nueva experiencia vinícola: la cata express. Consiste en cepillarn.. digoooo catar un solo vino acompañándolo de algo de comer, y todo ello en tiempo record, en torno a una hora. Siempre vinos diferentes y a ser posible que no hayamos probado antes. Al ser algo rápido, nos permite hacerlo sin mucha parafernalia. Hasta la fecha, y de memoria, hemos probado entre otros un Sylvaner alsaciano de Schlumberger, un merlot de Jean Leon, un cabernet-merlot de Conde de Orgaz y dos vinos de Rafael Cambra entre otros. Ahora estamos en la etapa de los vinos blancos, así que después del Sylvaner, que por cierto estaba estupendo, el lunes tocó un albariño. Miguel, Julio y yo nos enfrentamos a un Terras Gauda 2004, con 12 meses de barrica. No era el Terras normal, sino uno especial, de esos que se hacen menos de cinco mil botellas.
El vino en cuestión estaba realmente estupendo. Por cierto, no suelen estar todos los vinos de los que hablo estupendos? Tendré que mirarme esto.... Bueno, éste lo estaba. Lo empezamos fresquito fresquito, y tenía un color dorado bastante intenso. El aroma muy rico, a frutas blancas, chirimoyas, manzanas, muy suave y nada alcohólico. Los 12 grados eran de agradecer, porque además de beberse muy bien, no pegaba en la nariz como esos que tienen más alcohol. En la boca impresionante, muy bien equilibrado, nada de acidez más que la primera vez. No demasiado largo ni con mucho postgusto, pero era una gozada. Evidentemente se acabó la botella, pero dio de sí. Según iba ganando temperatura el olor y el sabor iban creciendo y haciéndose más rico. Así que una gran experiencia y un buen descubrimiento.
Para acompañar, un poco de bloc de foie que estaba de primera y un quesito, que de rico que estaba ni me dio tiempo a ver de donde era.
Bueno, procuraré no dejar pasar tanto tiempo, que tengo que hablar de los vinos que más me gustan.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Nueva Cata De La Cofradía
El martes, nueva cata de La Cofradía Del Buen Beber.
Para esta ocasión, nos inclinamos por probar diferentes vinos de una misma bodega. Después de decidirnos por la bodega catalana Torres, nos pusimos en contacto con El Hombre, Josep Roca, para que nos orientase. Nos dio un listado de posibilidades y nos quedamos con la de los multivarietales de diferentes procedencias.
En ésta había que incluir vinos blancos, que habitualmente no hacemos mucho, así que por blancos empezamos.
En orden cronológico, esto fue lo catado:
Empezamos por el Viña Esmeralda 2006, de Muscat y Gewürztraminer, denominación Catalunya. Pedazo de vino, amiguitos. Un blanco de esos que os he hablado con anterioridad. Muy de mi gusto. Es un blanco seco, con poca graduación (creo que en torno a 8º), con mucha fruta y muy goloso. Tuvimos poco tiempo para enfriarlo, pero no importó mucho. Es de esos blancos con los que haría una comida entera. O varias.
Seguimos con el Nerola 2005, también de Catalunya. A base de Xarel-lo y Garnacha blanca. Estaba también muy rico, aunque ya con 11,5º creo recordar. Un ligero amargor que lo hacía muy completo.
Para acabar con los blancos, el Gran Viña Sol 2006, un Penedès con Parellada y Chardonnay. Equlibrado y todo eso, con fruta, quizá el más cálido de los blancos.
En esta parte, hubo opiniones para todos los gustos. Unos prefirieron el Nerola, otros el Sol, yo me quedo con el Esmeralda. Pero el consenso fue de nota alta.
Antes de tirarnos a los tintos de Torres, tuvimos la aportación de un hermano cofrade, un Gran Reserva 1994 de Rioja, Cincel de Bodegas Virgen Del Valle, de Samaniego. A los amantes del Rioja les gustó mucho, para mi gusto el año pasado hubiera estado mejor, para otros estaba estupendo. Lo pusimos en este momento porque algo me decía que si lo dejábamos para el final los vinos de Torres se lo comerían, como así hubiera ocurrido.
Primer tinto, Gran Sangre De Toro 2003, de Catalunya, a base de Garnacha y Mazuelo, con un poco de Syrah. Espléndido. Muy rico, con mucho cuerpo y potente de aromas, sabroso y muy goloso. Gustó mucho.
Siguiente, el que sería el vencedor, el vino más apreciado y el que todos queríamos más. Salmos 2005, de Priorat. Garnacha, Cabernet sauvignon, Mazuelo y Syrah. Se me saltaban las lágrimas. He dicho ya que soy fan de los vinos de Priorato? Creo que si. SOY FAN DE LOS VINOS DE PRIORATO!!!!!. Éste es espectacular. Yo aplaudía con todo, manos orejas....y el resto de cofrades, lo mismo. Nos pasábamos la botella para ver si caía alguna gota más......
Después, un Torres chileno, Conde De Superunda 2003, con Tempranillo, Cabernet sauvignon, Monastrell y Carmenére. La verdad es que no fue muy apreciado. Es de esos vinos que caen en la copa, denso, grueso, opaco, espeso....con buen aroma pero demasiado corpulento. Dijimos que estaba bien para una copa, pero no como para comer con él. No es que no fuera muy apreciado exactamente, porque gustó, pero dentro de un orden.
Para acabar con los tintos, uno de los vinos insignia de Torres, Grans Muralles 2000, de Conca De Barberà, con Garnacha, Mazuelo, Monastrell, Garró y Samsó. Me equivoqué al servirlo ya que debería haberlo puesto antes del chileno. Tanta densidad del chileno quizá lo deslució un poco, pero estuvo bien. En mi ranking de tintos fue el tercero, después del Salmos y del Gran Sangre De Toro. Me gustó, algo diferente de los demás, aunque a lo mejor me predispuso su elevado precio a esperar algo más que no encontré.
Para acabar, abrimos una botellita (de 375 ml) de un vino de postre. La idea era un Riesling chileno de Torres, pero como no pudimos conseguirlo nos refugiamos en lo conocido, un Riesling Beerenauslese 2005 de vendimia tardía de Barzen Weinhaus. El poco líquido que me quedaba en los lagrimales después del Salmos cayó con este vino. He dicho que los blancos dulces me entusiasman? Que adoro la Riesling? LOS BLANCOS DULCES ME ENTUSIASMAN!!! ADORO LA RIESLING!!!!!!!!
En conjunto, una gran cata. Muy buenos vinos. En los blancos hubo diferencia de gustos, pero en los tintos hubo más coincidencia de opiniones. El Salmos ganó por goleada.
Otro día hablaremos de Priorato.
lunes, 17 de diciembre de 2007
Fin De Semana Gastronómico
martes, 11 de diciembre de 2007
Una De Blancos
Que no solo de tintos vive el amigo del vino, no? Pues no. También hay que darle al blanco, pero siempre con moderación.
Los blancos me gustan, que vaya por delante. Incluso me gusta maridarlos bien. Qué buen recuerdo aquel Sauternes (creo que Barton Gestier) con un poquito de foie... o el Tokaj aquel de Oremus, bodega húngara creo que propiedad de los de Vega Sicilia, que nos trincamos con un poco de queso cántabro de esos fuertes fuertes.
Al margen de eso, soy un poco, uhmmm, picajoso con los blancos. No es que no me guste un Albariño o un Rueda, pero no me matan de emoción.
Qué vinito blanco me trae de cabeza? Pues un buen Riesling fresquito, tanto de Alsacia como del valle Mosela. De los primeros hay uno muy rico, el de la bodega Schlumberger, que tambien hace Silvaner y Pinot Gris entre otros. De los segundos, del Mosela, hay una bodega que me chifla: Barzen Weinhaus. Por un lado tienen un Riesling Spatlese, que tiene algo más de azucar, y por otro tienen el Riesling Trocken, que es algo más seco. Ambos suelen ser jóvenes, 2005 o 2006, muy afrutados, nada ácidos (a que lo habíais adivinado?) y muy golosos. El Riesling tiene un aroma muy rico, nada parecido a otras uvas blancas. Cuando lo pones en la boca es muy untuoso y frutal, dejando un postgusto muy rico. La verdad es que me gusta para beberlo con cualquier cosa, pero con el pescado va muy bien, aunque sea algo dulce. Por lo menos, a mí me gusta, que es lo que me importa.

El Trocken es algo más seco, aunque sin abandonar la carga frutal. Y lo mejor de los dos es la graduación, que es baja, cosa que se agradece mucho.
Aparte de la Riesling, me gusta mucho la Gewurztraminer. En España hay unas cuantas bodegas que hacen monovarietales de esta uva como Enate de Somontano, y otras que la mezclan con otras, como Torres, pero el favorito de un servidor es el que hace Alejandro Luna en su bodega del Bierzo, Luna Beberide. Su LB hecho con gewurztraminer es espectacular. Si os apetece probar esta uva, os recomiendo este vino.
Y la tercera uva blanca que más me gusta es la Viogner. En España va creciendo el número de bodegas que elaboran un vino de esta uva, como Vallegarcía de Vinos de Madrid. No he probado muchos, pero mi favorito es el Conde De Orgaz Viogner que hace la bodega toledana Peces-Barba (más de esta bodega otro día). Igual que el anterior, os recomiendo vivamente que lo probéis, es espectacular.
Bueno, no está mal, verdad? La primera vez que hablamos de vinos blancos hemos descubierto unas cuantas perlas. Y lo mejor es el precio, todos los blancos catados, entre 6 y 12 euros. Un chollo.
Otro día, más.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Al pan, pan, y a la carne, como locos!
El sábado pasado, reunión durante la comida de un puñado de amigos. La carne tenía que ser la estrella de la comida, así que para carne, la del templo de la chuleta, Casa Rufo.
Y diréis: por qué habla de Casa Rufo si esto se trata de hablar de vinos? Pues porque el Rufo tiene una de las mejores cartas de vino que conozco. Y como con la chuleta hay que beber vino, y vino bueno, la apuesta era fácil: Les Terrases 2003, de Alvaro Palacios de Priorato.
Como buen fan que soy de los vinos de Priorato, Les Terrases es uno de mis favoritos. No he probado todos, por desgracia, pero sí unos cuantos para tener tres Prioratos favoritos: el citado, Finca La Planeta de Pasanau y Embruix de Vall Llach, del que ya he hablado con anterioridad. Así que la elección era obvia, claro. De reserva iba a pedir el Pasanau, que también lo tienen, pero como había Les Terrases, Les Terrases.
Nos cargamos dos botellas (éramos seis, eh?, sin mala fama). Para mi gusto, es un vino espectacular: color rojo picota, capa alta y mucho, en la nariz a frutos rojos y muy carnoso como en boca, donde me pareció apreciar el toque de la madera y como dicen los entendidos, la opulencia del vino. En dos palabras, un peazovino.
Había probado el 2001, que creo que me gustó más, aunque la memoria me falla, pero éste 2003 era muy bueno. Lástima no haber pedido más vino para comer más chuleta o al revés, pero bueno, así tenemos excusa para repetir. Y de paso, esperar a que tengan el 2004, que seguro que está mucho mejor.
miércoles, 14 de noviembre de 2007
La Casa
Hoy vamos a hablar de una gran experiencia que tuvimos el año pasado relacionada con el vino. Otro día hablaremos de mis vinos favoritos, pero para introducir este tema tengo que decir que uno de los vinos que más me gusta es el Merlot de Jean Leon, bodega del Penedés que pertenece al Grupo Torres. Por cierto, si hay el concepto de fan de una bodega, tengo que reconocer que Jean Leon es mi bodega favorita. He probado casi todos los vinos que hacen y no tengo elogios suficientes. Y luego está lo que voy a contar, que contribuye a crear ese aura de favoritismo que tengo hacia la bodega.

Desde que probé la primera botella del Merlot, un 2001, quise hacerme con una cajita para mi bodega. Así, a través del mail de contacto que aparece en la web, www.jeanleon.com, comencé a cruzar mensajes para ello con el Hombre. Le llamo así porque Josep Roca es un tipo maravilloso. Desde hace ya cuatro años tenemos esta relación epistolar para comprar vino y también hablar de él. Ejerce de director de la bodega y de director comercial de Torres Import. Los que le conocen ya saben lo que digo, y los que no, pues una pena, oiga.
El año pasado mi chica y yo nos propusimos hacer un poco de turismo vinícola en Catalunya (dejamos Priorato para otro día) y contacté con Josep para visitar Jean Leon. Al igual que me pasa con el vino que me gusta, que me quedo sin adjetivos calificativos, la visita fue una experiencia inolvidable. Primero nos recibió Marc hasta que llegó Josep. Vimos un video sobre el fundador de la bodega, Jean Leon y después visita de lujo: sala de barricas, sala de entrada de uva, viñedos, exposición, esa sala donde guardan botellas antiquísimas y donde no conseguí quedarme solo para descorchar y catar a diestro y siniestro, vamos todo lo que se puede ver y más. Josep nos presentó también al enólogo, Jaume Rovira. Luego cata de vino con los comentarios de los dos, Marc y Josep.
Después, a comer con Josep. Yo pensaba que iríamos a algún restaurante de Vilafranca del Penedés, pero no, Josep nos tenía guardada una sorpresa. Nos llevó a una antigua masía restaurada que pertenece al Grupo Torres donde nos agasajó un una comida inolvidable. El sitio es de esos a los que solo se tiene acceso si te lleva alguien de la Casa, acogedor, con una cocina de primera.
Como no podía ser de otra manera, la comida giró en torno al vino, no solo hablando, que lo hicimos, sino con los platos. Con cada uno un vino diferente perfectamente maridado. De aperitivo uno, de postre otro, después del postre, un oporto... y como he dicho, la comida excelente.
No soy muy fetichista para esto de conocer gente de renombre, más bien lo contrario, pero mientras comíamos Feli, Josep y yo, teníamos a la plana mayor de Torres a nuestro alrededor. Enólogos, directivos... en una mesa estaba la hija de Miguel Torres, Mireia. Su mesa era muy curiosa, porque aparte de ser unos seis o siete comensales, tenían una gran cantidad de botellas de vino en la mesa. Y cuando ya nos íbamos, el Hombre nos presentó a Don Miguel Torres, el presidente de todo aquello. Allí estábamos nosotros dos, que como compradores debemos ser el 0,00000000000000000000000001% (y algún cero más, pero no hay que aburrir) de las ventas del grupo, hablando con el Jefe.
Y si os parece que esto fue poco, nosotros estábamos encantados. Después de comer, Josep dijo: "A ver Torres". Y allí fuimos, a ver la bodega. Si lo de antes ya había sido tremendo, esto fue la guinda en el pastel. Visita de lujo, de esas que solo haces una vez en la vida. Vimos todo, el museo, las tripas, las barricas que llevan allí desde que nací, etc. Nos llevó a La Catedral, una sala subsubsubterranea donde hay, creo recordar, 8-10 tinas de acero inoxidable de 10.000 litros de capacidad.
En fin, para que os voy a contar más si solo os puedo poner los dientes largos. Por lo menos, el recuerdo que tengo de aquel día es fantástico, uno de esos que recuerdas durante mucho tiempo. Y recuerdo también una cosa que me gustó mucho de la Empresa: el respeto que todos tenían a Don Miguel y el respeto con que trataban a Josep Roca, como digo, el Hombre.
lunes, 12 de noviembre de 2007
Otra Cena, Más Vinos
Hace un par de semanas, quizás alguna más, vinieron los amigos a cenar a casa. Algunos de ellos de morro fino, así que había que sacar brillo a la bodega y poner en la mesa vinos buenos.
La comida era más bien normal, casera, así que no miramos mucho lo de maridar bebida y comida.
Primer vino: Para empezar, un vinito de Madrid, que aunque parezca que no, en Madrid se hacen buenos vinos. En concreto éste es El Regajal 2005, uno de esos que me gusta mucho: rojo picota, afrutado, apenas ácido, con mucho cuerpo, un postgusto largo, cálido, vamos un pelotazo de vino. A base de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y syrah, la producción de esta bodega no es muy elevada, unas 20.000 botellas al año, y suele ser difícil de encontrar. El enólogo es Ignacio De Miguel, un enólogo español que ofrece sus servicios a varias bodegas en las que hace unos vinos para mi gusto muy buenos. Suelen ser vinos potentes, con mucho de todo: aroma, fruta, cuerpo... Así que el vino gustó. En casa ya lo habíamos probado y siguió manteniendo el nivel. De éste cayeron 2 botellitas.
Seguimos con un pelotazo de vino. Inocente de mí, pensaba que con tres botellas haríamos la cena, con lo que dejé el más potente para el final. En este caso, Uno 2004 de Rafael Cambra, un monovarietal de monastrell de Valencia. Como he dicho, es un pelotazo, un vino musculado por todas partes. Rojoscurocasinegro, tanta capa que casi no se ve el vino, afrutadísimo y con un grado alcohólico alto pero que deja saborear el vino. Eso si, hay que tomarlo con calma.
El respetable pedía más. Y claro, después de lo que habíamos bebido había que elegir bien para mantener el nivel. Así que rebuscando rebuscando encontré el que pensaba que sería él último de la velada.
Tocaba Ribera de Duero. Y había un pedazo de vino esperando el descorche....redoble de tambores.....Pago de Santa Cruz 2003 de Viña Sastre. I-n-c-r-e-i-b-l-e. Había probado el 2001, que ya era excelente, pero este 2003 era increíble. No es justo para los otros vinos porque la elaboración es muy diferente pero la verdad es que fue como sacar un chuletón de buey después de haber comido dos pinchos de tortilla. El otro día hablaba de Finca El Nogal de Pago de Los Capellanes. Este PSC lo supera con nota. Es un vino al que si se tiene acceso hay que probar y degustar con mucha calma para apreciarlo en su justa medida. Me pareció de lo mejor que he probado un mucho tiempo.
Bueno, y como todavía había un poquito de paladar seco, hubo que sacar otra botellita. Como no era plan intentar superar el PSC a estas altura de la cena, me decidí por un vino que me gusta mucho y que mantendría el tipo. He dicho que soy un fan acérrimo de Priorat? Ya sé que son caros y muy potentes, pero qué le voy a hacer? cada uno tiene su debilidad y ésta es la mía. Ya hablaremos de Priorat otro día, pero aquí un amigo, vamos.
En fin, Vall Llach, la bodega del cantante Lluis Llach, produce unos cuantos vinos. Vall Llach es el de mayor nivel. Luego está Idus y seguido viene Embruix. El elegido fue el Embruix 2004. El 2003 estaba estupendo, pero este 2004 era espectacular. Como decía antes, muy muy de mi gusto. Si un vino no tiene capa vamos mal. Cuando bebo vino no me gusta verme la mano, así que cuanta más capa, mejor. Embruix es muy afrutado, con poco pelotazo de alcohol en la nariz aunque creo recordar que anda por un 15% vol, lo cual es alto de..., bueno, muy alto.
Como fin de fiesta estuvo muy bien, que ya fue suficiente. Pero los vinos a catar estuvieron a la altura del evento, que es de lo que se trata. De eso y de deslumbrar al personal, claro, que también mola.
