viernes, 6 de marzo de 2009

Evento Enológico

La semana pasada hubo evento enológico de los buenos. Una cata de diversos vinos de toda España y algunos extranjeros.
 
Como suele ser habitual en estas lides, las buenas enmiendas del principio se van diluyendo (sin doble sentido) y al final acaba de otra manera, que es precisamente la que se intenta evitar.
 
Así que nos encaminamos Esti, Iñigo, Julio y un servidor al Palacio de Euskalduna, copa en ristre, a catar buenos vinos.
 
La cosa empezó bien, tranquilamente, haciendo una inspección previa para hacernos una idea de por donde debía ir nuestra gira de cata. Y tras el reconocimiento, desenfundar la copa y a la cata. Con buenos propósitos.....
 
Como me resulta imposible citar todos los vinos y mucho menos el orden, hablaremos de los que mejor recuerdo tengo (¿es que acaso recuerdo algo?) y de alguno que me supo a bien poco.
 
De entre los blancos, todo lo que olía a mis uvas favoritas cayó. Había un riesling auslese de Alsacia estupendo. Del Mosela alemán probamos un gewürztraminer de Bestheim y un riesling spatlese de Schmitges que nos hicieron saltar las lágrimas. Lástima que llegamos tarde al éste último riesling y solo dio para un sorbito pequeñito. Había otra botella disponible, pero esa es otra anécdota, verdad, Iñigo?
 
Después, tuvimos ocasión de probar un Viura riojano, pero no uno cualquiera sino uno de Bodegas López de Heredia de Haro, en concreto un Bosconia (espero que no fuera un Gravonia) de 1987. Espectacular. Estuvimos departiendo con uno de los que estaban con la bodega acerca de ese vino un rato largo muy agradablemente. Nos dijo que el 89 está para salir. Es muy raro encontrar un blanco tan longevo tan rico, pero si te tiene la ocasión, a por él.
 
Cayó también un Godello del Bierzo. Como se ve, no es que me quedara mucho con los nombres. En el momento sí, pero entre el vapor y el tiempo recuerdo pocos. Menos mla que nos dieron una guía de cata y puedo buscar los vinos. Estaba muy rico, por cierto. Y un blanco del Penedès elaborado por Sucres. del Conde de Olzinellas. Era un crianza llamado Casa Ravella que tenía un 20% de Chardonnay que a mí me pareció que era mayor la proporción por lo que dominaba esa uva (a qué parece que controlo de esto?).
 
Un par de Moscatos D'Asti italianos, uno con más aguja que el otro. Ambos muy ricos. Uno se llamaba Fontanafredda. El otro no lo sé.
 
De entre los tintos, y no voy a decir cuantos por no hacer apología de nada peligroso, recuerdo muy bien el AN/2 de Mallorca. Un gran segundo vino de la bodega AN Negra Viticultors. Celeste, el Torres de Ribera de Duero, muy rico. Tenían también el Salmos, el Torres de Priorat tan bueno, pero que preferí dejar por aquello de probar cosas nuevas y no muchas (que no lo logré, por otra parte). Vimos también el Juan Gil, un 100% Monastrell de Jumilla. Qué buen vino ese. También probamos uno de Bodega Inurrieta, el Norte, que estaba muy bien.
 
Entre los que no me dijeron nada, el Cabernet Sauvignon y el Premium de Arrayán, de Finca La Verdosa de Méntrida y que me supieron casi iguales, otro de Méntrida que ni recuerdo y el Marina de Aliste, del Hacedor de Vinos Javier de Jesús Pérez, de Zamora. Tiene un blanco que ya conocía, el Geijo, que no está mal, pero el tinto no me supo a nada.
 
Según transcurría la tarde la cosa se fue degenerando ligeramente, y al final terminó siendo un "¿a qué hemos venido?." Menos mal que el evento se terminaba a las 21:00 horas y pudimos hacer una salida digna. Bueno, más o menos digna.
 
Hay que decir que aunque probamos muchos vinos, solo los catábamos y algunos tirábamos después del primer sorbito. La integridad física era algo a tener en cuenta. Si hubiéramos bebido todo, todavía estaríamos tirados por algún rincón. Y no es el caso.
 
Para terminar, hay que agradecer su presencia a los responsables de un stand de queso y de embutidos, Gran Capitán y Señora Julia. Sin paradas técnicas en su stand para probar una y otra vez sus productos la cosa no habría sido igual.

martes, 3 de marzo de 2009

Una de syrah españoles

Estamos de vuelta, después de un paréntesis demasiado grande. A pesar del tiempo que ha pasado, no hemos dejado de probar y degustar vinos. 
 
Retomamos un tema que dejamos a medias hace tiempo, los shiraz/syrah españoles.
 
Pues si, hay vida más allá de la tempranillo en España, y aunque los americanos vayan a empezar a importar variedades nuestras como la citada tempranillo, la garnacha o la albariño, aquí tenemos grandes vinos hechos con variedades foráneas.
 
No hablaremos aquí del origen de la shiraz, sino que entraremos de lleno en el tema de debate de hoy. Qué shiraz españoles me gustan?
 
El número 4 de los que conozco, que son cerca de 10, es para una bodega de Toledo, Martúe, de un pueblo llamado La Guardia (no confundir con Laguardia riojana). Hace un shiraz estupendo, aunque difícil de conseguir. El año que lo descubrí, o mejor dicho, la añada que descubrí, la del 2004, se estaba agotando. De hecho, conseguí las dos últimas cajas que quedaban en la bodega. Además, creo que no lo sacan todos los años, pero la verdad es que merece la pena intentar hacerse con unas botellas. Cuando lo conseguí estaba un poco recio, a falta de algo de botella, pero con el tiempo se afinó ligeramente para estar muy bien.
 
El número 3 es para una bodega manchega, Finca Antigua. Curiosamente, es una bodega de esas que hace de todo: cabernets, tempranillo, crianza, reserva, etc. Merece la pena visitar su web y ver todo lo que tienen. Además se puede hacer una compra online.
 
El syraz de Finca Antigua está muy bien. Es más suave que el de Martúe y también más sencillo de conseguir. Lo mismo que el anterior, lo recomiendo para cualquiera que quiera conocer esta variedad.
 
El número 2 es para una de mis bodegas favoritas, Conde de Orgaz de Toledo (otro más). Como ya he hablado mucho de esta bodega no voy a extenderme, pero su shiraz es estupendo. Muy bien de precio y muy agradable para beber.
 
El mejor shiraz español para mi gusto es de Jumilla. Si señor, un shiraz de Jumilla. El elegido es el Valtosca, de Propiedad Vitícola Casa Castillo. He probado 2005 y 2006, y ambos son una maravilla para mis papilas gustativas. El 2007 ya está disponible, por cierto, así que habrá que conseguirlo. Es un vino muy afrutado, muy equilibrado y muy espeso. Pesa en la copa, pero qué voy a contar si es el que más me gusta.
 
Por cierto, y haciendo un pequeño inciso. Creo que Jumilla es una de las Denominaciones de Origen que merece mucho la pena explorar. Solo entre syrah y monastrells se pueden encontrar grandes vinos y a muy buen precio, como los de Altos de Luzón, Casa de la Ermita, bodegas El Nido o sobre todo, Juan Gil, una bodega que hace dos vinos espectaculares y que recomiendo a todo el mundo.
 
Para terminar, hay un par de Shyras por ahí que conozco pero que no he podido probar todavía. Uno es el de Vallegarcía y otro es el de Tagonius, ambos vinos hecho por bodegas madrileñas.
 
Y he probado también otros syrah que no me han gustado nada o bien poco: uno del Penedès, otro de Cuenca, otro de la zona (que no Denominación) Ribera de Duero/Toro y otro de Alicante. Todos estos, para no repetir.

miércoles, 9 de abril de 2008

La Cofradía Al Ataque

Esta vez no íbamos a conformarnos con poco, no señor. Esta vez íbamos a por todas. Así que el tema elegido fue Prioratos.
 
Primero un poco de vino blanco, para abrir boca:
 
1. Viña Tondonia 1987. Rioja. Un vino muy especial que había probado un par de años atrás y que entonces estaba esplendido. Paseando por Castro encontré un par de botellas que llevaban escrito "La Cofradía", así que las cogí. Fue la primera en caer, y desgraciadamente, estaba un poco caído el vino. Desilusionados, no vamos a decir que no, a pesar de que dejaba ver que había sido un gran vino, pero su buen momento ya había pasado. Una pena....
 
2. Naia 2006. Un blanco de Rueda, dicen los expertos que entre los mejores blancos españoles, igual que el siguiente. Estaba muy bien, diferente a los Ruedas típicos de los bares, mucho más hecho y sir ser tan duro. Ligeramente amargo el postgusto.
 
3. Ossian 2006. Un verdejo de Segovia, que de momento es VT Castilla y León, aunque he visto por ahí que será Rueda ya. Más diferente que el anterior y para mi gusto, un tanto peculiar. Rico, pero raro.
 
Entre los dos últimos hubo división de opiniones, aunque creo que más a favor del Naia.
 
Y llegó el momento que estábamos esperando todos. Los Prioratos.
 
La selección fue espectacular, y como todos gustaron, y mucho, no voy a hablar de cada vino, porque todos me enamoran, y uno de ellos es uno de mis vinos favoritos de siempre.
 
Empezamos por Finca La Planeta 2003 de Germans Pasanau. Seguimos con Embruix 2005 de Celler Vall Llach. Luego Les Terrasses 2004 de Álvaro Palacios y terminamos con Clos Martinet 2004 de Mas Martinet.
 
Aparte de que a todos se nos saltaban las lágrimas, vimos lo siguiente.
 
El Embruix nos pareció un poco cerrado todavía, de esos que el año que viene estará estupendo pero este año está todavía demasiado recio. El 2003 y el 2004 que ya conocía estaban más hechos que éste.
 
El Pasanau causó sensación. Al ser de 2003 estaba suave, dentro de lo suave que puede ser un Priorato.
 
Las dos estrellas de la noche fueron Les Terrasses y el Clos Martinet. Les Terrasses es de mis favoritos, pero casi ni se notaba la diferencia con el Martinet. Tenía muchas ganas de probar este último y me gustó mucho Recio, goloso, muy aromático, un vino muy bien hecho.
 
Un aviso: nosotros somos casi profesionales y estamos acostumbrados, pero no prueben esto en casa. Cuatro Prioratos seguidos requieren un estómago a prueba de bombas. Y no conducir luego, claro. Nosotros lo hacemos porque es nuestra obligación, pero creo que catar más de dos Prioratos es demasiado. Dos es un buen número. Luego, otro vino más ligero. Un Rioja, quizá?

lunes, 10 de marzo de 2008

Qué Syrah, Shyraz?

Este fin de semana, dos vinos. Y hablamos de ellos.
 
El primero es el syrah 2006 de Valtosca. La bodega que lo hace es Propiedad Vitícola Casa Castillo, de Jumilla. Para mi gusto, entre los tres/cuatro mejores syrahs de España (otro día, los demás). De éste ya había probado el 2005 y tenía expectativas con el 2006. Resultó muy rico. Tiene un toque avainillado, creo que característico de la variedad, muy agradable. De aroma me resultó suave y goloso, como casi todos los vinos de mi gusto. En boca muy bien, equilibrado, suave, ligeramente afrutado. Comparando ambas añadas, la 2006 me parece más suave y menos corpulenta que la 2005, pero más golosa y más fácil de beber. La 2005 era más vigorosa, muy rica también, aunque más potente.
 
En resumen, las dos añadas están muy bien, pero me parece que en este caso, me quedo en la segunda.
 
Ahora, un recuerdo viajero.
 
En 2005 estábamos de viaje mi chica y yo siguiendo las rutas del Quijote por Ciudad Real. Hicimos noche en Alcázar de San Juan. Para cenar buscamos un restaurante que estuviera bien y fuera especial. Y nos encontramos con un hotel hecho en un antiguo convento. No recuerdo el nombre, pero lógicamente era de una santa y el hotel no lo cambió. Era verano, entre semana y no había mucha gente. El restaurante estaba en el patio del convento. Habían cubierto parte del espacio sobre el patio con unos cortinones enormes que se recogían y extendían a gusto. Como la noche era muy buena, estaban recogidos.
 
Así que nos dispusimos a cenar. De ambiente tranquilo, como he dicho, y muy agradable. Pedimos un plato de pan con tomate y jamoncito de entrante. El segundo ya se me ha olvidado, pero recuerdo que estaba estupendo. Algo de caza, creo. Y para beber, como estábamos en La Mancha, había que pedir un vino de la tierra. Mirando la carta, que por cierto estaba muy bien, había un cabernet/merlot de Toledo del que no sabía nada, pero resultaba muy atractivo, sobre todo por el precio, que sí que recuerdo que eran doce euros.
 
Y así fue como conocimos el Conde De Orgaz, el vino de la bodega Peces-Barba que forma parte de mis vinos favoritos. Aquella añada era la 2002, que para mi gusto era muy superior a la 2003, que también conozco. Ahora tengo ganas de probar la 2004, y ya dentro de nada saldrá la 2005, si no lo ha hecho ya. Y creo que también lo he contando en algún otro post, pero tienen una variedad de vinos muy buenos, empezando por el syrah y siguiendo con el viognier, el tempranillo/merlot de vendimia tardía y el petit verdot con syrah. Hacen también un merlot que no me hace mucha gracia y unos espumosos que no he probado. Desde luego, el cabernet/merlot me parece el mejor de todos ellos, pero los que he citado están igual de buenos. Si tenéis oportunidad, probad cualquiera que no os decepcionará.

viernes, 7 de marzo de 2008

Otro vinito probado

De vuelta a Chez Miguel y Laura. Como casi siempre que vamos de visita, probamos un nuevo vino. En esta ocasión, Don Miguel nos deleita con un monovarietal de garnacha de D.O. Calatayud (donde la Dolores).
 
Se trata del Atteca Old Vines 2006, de Bodegas Ateca, de Calatayud. Un vino muy rico. Goloso y afrutado, con un suave aroma y sabor a vainilla. No recuerdo lo que comimos, que seguro que estaba muy bueno, pero la verdad es que este vino iba muy bien con todo, incluso con el postre y el café. Siempre dejo un poquito para el final de la comida y ver cómo ha cambiado el vino desde que se abrió.
 
Pues eso, que según evolucionaba el vino durante la comida iba estando más rico y menos potente, aunque los 14.5º de pelotazo que tiene se hacían notar demasiado. Esta costumbre de que los vinos estén tan altos de alcohol es ciertamente inconveniente, porque a pesar de lo que parece, no bebo tanto vino como para acostumbrarme a esos niveles. Y éste no es nada, que ayer probamos el crianza 2004 de Viña Sastre, de Ribera De Duero, con un pelotazo de 15.5º. A este paso, llegaremos a los 20º dentro de nada.

viernes, 29 de febrero de 2008

Vinos tintos de buen recuerdo

Ay, cuando me pongo a recordar esos vinos que tan ricos me supieron.... y por otro lado, no os pasa que recordáis qué vinos bebisteis en qué ocasión o en qué restaurante? A mi sí.
 
Bueno, pues hay veces que hasta saboreo el recuerdo de un vino rico. Hoy quiero citar unos cuantos de ellos, algunos que recuerdo ahora. Hay muchos más, evidentemente, pero éstos dejaron una gran huella en mis papilas gustativo-vinícolas.
 
Empecemos por Galicia. De la D.O. Monterrei hay un vino hecho con mencía fantástico, el Ladairo. Seguimos en dirección Este hasta El Bierzo, donde encontramos otro vino hecho también con mencía, el Luna Beberide joven. Por cierto, la bodega tiene un gewürsztraminer excelente.
 
Dirección sur llegamos a Toro, donde hay un vino potente, de esos que los expertos dicen estructurados, que creo que sé lo que es, pero no como para decirlo. Ahora, que fino ya queda cuando pruebas un vino y dices: "Uhmm, qué estructurado está este vino...". Todos te miran como si realmente entendieras de lo que hablas. Y eso, si no hablas del ph, verdad Miguel?
 
Lo dicho, uno potente de Toro: Numanthia 2005. Solo lo he probado una vez, pero quiero más. La verdad es que de Toro he probado poco y no me hizo mucha gracia, con la salvedad de este vino.
 
De Toro a la Ribera. Dos, bueno tres vinos excepcionales: de Pago de los Capellanes Finca El Nogal 2003. De Viña Sastre, el Pago de Santa Cruz 2001 y de Pesquera, cualquiera, sobre todo si lo tomas acompañado de cordero o cochinillo en un restaurante de Pedraza.
 
Dirección centro, D.O. Madrid: El Regajal 2005, tan rico como escaso.
 
Seguimos al Sur. En Ciudad Real, Finca Coronado 2001. De ahí a Jumilla: Valtosca Syrah 2005 y 2006. Espectacular. Subimos por el Mediterráneo hasta Valencia: Rafael Cambra Uno 2004, un monastrell 100% con que hay que sujetarse bien a la silla antes de beberlo. Casi hace que el Numanthia sea un clarete....
 
Seguimos subiendo. Priorato: Finca La Planeta, de Pasanau. Cualquier añada es buena. Embruix de Vall Llach. El 2003 en un restaurante del puerto deportivo de Alicante. El 2004 en casa. Y de ahí al Penedès. Hay tanto vino bueno aquí que mejor descanso en una masía comiendo pà amb tomaquet antes de seguir el viaje. Antes de llegar a casa pasaremos por Lleida, Aragon, Navarra y La Rioja, por lo que el descanso es más que necesario. 
 

jueves, 28 de febrero de 2008

Mis favoritos

Hace tiempo que prometo hablar de los vinos que más me gustan. Y como la palabra es ley, aquí está mi lista.
 
Voy a dar cuatro vinos, no, cinco mejor. Bueno, a lo mejor alguno más.
 
Número 6. Un cabernet sauvignon (Andoni, no creas que es la uva que más me gusta, que es otra) de California, del Valle De Napa. La bodega es Beringer y el vino es el CS de 1997. Tuve la suerte de que me regalaran una cajita y todavía me quedan unas pocas botellitas. Evidentemente me gusta mucho.
 
Número 5. Otro cabernet. Éste es del Penedès, el Jean Leon Gran Reserva de 1979. Francamente, se me saltaban las lágrimas. Lástima que ya no quede más. Eso sí que me hace llorar de verdad.
 
Número 4. Un cabernet merlot de La Mancha. La bodega es Peces-Barba, de Toledo. El vino es el Conde De Orgaz.
 
Número 3. Vinos de la Tierra de Castilla y León. Abadía Retuerta. Rívola.
 
Número 2. Les Terrases. Priorato. He probado 2001, 2003 y 2004. Y lo mismo, me echo a llorar cada vez.
 
Numero 1. El vino. Penedès. Merlot (ésta sí, Andoni). Jean Leon. He probado 2001, 2002, 2003 y 2004. Unos mejores que otros. El 2001 es sublime, seguido de cerca del 2004.
 
Por cierto, que teniendo en cuenta lo que hablábamos el otro día del precio del vino, ninguno supera los 30 euros. Dos de ellos, el Rívola y el Conde De Orgaz, ni siquiera llegan a 10 euros.
 
Otro día más vinos, pero para hoy no está mal la lista, no? Por lo menos, eso me parece.

martes, 26 de febrero de 2008

Lo que vale el vino

Hace poco oí a alguien decir que cada uno debe saber donde está su límite a la hora de comprar una botella de vino. Razón tiene el tipo. Es una cosa que desde el principio me propuse.
 
A veces, uno tiene inspiración, y aparte de escribir usando muchos adjetivos, se me vienen ideas a la cabeza. Así, como quien no quiere la cosa. Una es el precio del vino. Porque vamos a ver, sabemos tanto de vino que si nos gastamos 1000 eurazos en una botella de Burdeos, como Châteaux Le Pin o Châteaux Petrus, lo vamos a apreciar? Lo vamos a diferenciar de un Priorato, por ejemplo, de los de 40 euros? O de un Contador o La Nieta, de Rioja, por citar dos?
 
Sinceramente, yo creo que no. Para mí hay un límite a la hora de comprar una botella de vino y ese límite está en los 40 euros. Creo que por encima de eso no voy a notar la diferencia de lo que vale ni voy a pagar por lo que vale, sino por lo que dicen que vale. Y que conste que cada vez que veo en la Tienda del Gourmet de El Corte Inglés una botellita de Châteaux Cheval Blanc o de su segundo vino, Le Petit Cheval, se me van los ojos..... esto me recuerda que un día vi en Lavinia, en Madrid, el Cheval Blanc de 1962, que creo recordar que es la añada que sale en "Entre Copas", por un modesto precio de 4.990 euros. Si, si, casi cinco mil euros. Creo que nunca podré ver qué es lo que lo separa 4.960 euros de otro vino como Les Terrases de Priorat, que me gusta tanto tanto.....
 
Total, que como soy de buen conformar y tengo la suerte de que por debajo de 40 euros hay unos vinazos que me gustan hasta la saciedad, no tengo que preocuparme de tener pasta para esos otros
 
Y hablando de vinos por debajo de 40 euros. Cuales hay que me flipan tanto? Eso ya es meterse en mis favoritos. Mejor, dejo este tema para otro día.

lunes, 25 de febrero de 2008

Un favorito

Que no se diga que reniego de lo que ofrecen las tierras riojanas, que hay cosas que me gustan. De hecho, uno de mis vinos favoritos es riojano. Nooo, que no es Ardanza, ni Muga ni siquiera Roda, del que creo que ya hemos hablado antes. Por lo menos fue objeto de una cata vertical de la Cofradía.
 
Bueno, que me despisto. El vino en cuestión es el Contino. Qué grande. Elaborado por Viñedos Del Contino en Laguardia, es uno de mis favoritos, a pesar de su procedencia.
 
 
El que bebimos era el reserva 2001. Ya había probado el reserva 1999 y éste estaba igual de bueno. Veamos la nota de cata de la bodega:
 
Rojo granate, cubierto, nariz intensa y persistente, frutos rojos, moras, pimienta y especias, en boca presenta un tanino noble bien fundido con el vino formando un conjunto equilibrado, amplio en el paladar y de un largo final de boca. Consumo estimado2006 a 2020.
 
Vamos, yo no lo habría dicho mejor. El vino está hecho con mucha tempranillo, un poco de graciano y un poquito de mazuelo.
 
La ocasión era comida de cumpleaños familiares a base de pescado. Tinto con pescado? Pues si, y todo supo muy rico, en Las Parrillas Del Mar en el puerto deportivo de Getxo. De entrada pedimos un Blanc Pescador, un blanco de aguja de Girona que no me emocionó mucho, así que me lancé al tinto de la misma. Luego ya fue todo rodando. Eso del maridaje está muy bien y de hecho creo en ello, pero también creo que tanto la lubina como el besugo (la parte que me tocaba,eh? que no me lo comí todo) me supieron a gloria. Sin olvidarse de las almejas en salsa, a la plancha y los mejillones.
 
Y ya que estamos en el tema, de los vino de Rioja, no de los pescados, repasemos los que me gustan.
 
Azpilicueta. Estupendo. Tengo reserva 1999 y me parece muy rico. Y me queda una del reserva 92. Éste último, excelente.
 
Marqués de Griñón. Tengo el 98 Otro que me gusta mucho.
 
Solar de Samaniego. Un GR del 94 me supo a gloria.
 
Y uno de sorpresa: Eneas de Muga, un vino joven de maceración carbónica que me fascina. He probado el 2004 y 2005.
 
Y ya está. O es que pensabais que pondría 20? No hombre no...que es Rioja.
 
 

jueves, 21 de febrero de 2008

Nueva cata de la Cofradía

Nueva cata de la Cofradía. Esta vez, vinos chilenos traídos de allí por uno de los hermanos cofrades. Había cierta expectación, ya que hasta la fecha solo habíamos probado un vino de Chile. En primer lugar, la relación de vinos, en el orden de cata:
 
Tabalí Reserva Especial - Pinot Noir 2005 - D.O. Valle Del Limarí. 13.0º
Viña Von Siebenthal - Reserva 2006 - Carmenère - D.O. Valle De Aconcagua. 13.9º
Villard Estate - Expresión Reserva 2005 - Merlot - D.O. Valle De Casablanca. 14.0º
Viña Chocalán - Reserva 2004 - Cabernet Sauvignon, Carmenère, Merlot - D.O. Valle Del Maipo. 130º
Viña Sutil - Limited Release Special Reserve 2004 - Cabernet Suavignon - D.O. Valle De Aconcagua. 14.0º
Viña Von Siebenthal - Carabantes 2004 - Syrah - D.O. Valle De Aconcagua. 14.0º
Viña Chocalán - Gran Reserva Blend 2004 - D.O. Valle Del Maipo. 14.0º
 
En vez de detallar cada uno de ellos, expondré la opinión general. Al ser siete vinos, a cada hermano cofrade le gustó uno diferente, sin haber uno que destacase por encima del resto. En general, nos resultaron vinos distintos a lo que estamos acostumbrados por aquí y quizá demasiado potentes. Ciertamente recios, con capa más que alta y mucho cuerpo. El alcohol predominaba mucho y se notaba, tanto en los aromas como en la boca. Hubo tres vinos, los del medio, con mucho aroma a cuero, especialmente el merlot.
 
El Pinot Noir era quizá el más diferente, respondía a la variedad en cuanto a capa y color, cosa que el resto no hacía al ser más o menos similares de aroma y sabor a pesar de ser diferentes variedades. Vamos, que si me ponen los seis últimos seguidos después de la cata, casi no podría identificarlos.
 
A diferencia de otras catas, en las que los vinos eran de un modo u otro apreciados, en este caso, hubo vinos que no gustaron.
 
En resumen, nos gustó la cata por ser algo que no solemos probar ni tener acceso, aunque no nos gustaron mucho los vinos. Esto quiere decir que para la próxima cata habrá que esforzarse para poner vinos que gusten más. Algo catalán, quizá? Uhmmm, que buenas ideas van surgiendo.....

miércoles, 20 de febrero de 2008

Uno de Montsant

No, no es el principio de un chiste, sino el vino que ha presidido la comida de hoy.
Chez Miguel, es decir, el LAR, hogar y residencia del inefable Miguel y su chica Laura. Un abrazo para cada uno.
En fin, que hemos ido Fernando y un servidor a disfrutar de la cocina del sitio, que la disfrutamos, y de paso probar un vino nuevo, lo que ocurre cada vez que vamos a Can Miguel. Hoy tocaba un vino catalán, de la D.O. de Montsant. Está tan cerca de una de mis amadas, Priorat, que a veces ni notas la diferencia.
El de hoy era Vessants 2004, de la Bodega Capafons-Osso. Un vinito hecho a base de garnacha (si es garnacha catalana, es garantía de éxito), cabernet sauvignon, merlot, mazuelo y syrah. Con un cóctel así es difícil fallar, y efectivamente el vino no falla. El pelotazo tiene 14.5 grados de alcohol, pero la verdad es que no se notan. Recién abierto tiene un aroma muy rico, como los que me gustan, muy afrutado, de esos de frutas rojas y negras. En el primer paso por boca está muy bueno de sabor, sin notarse el alcohol, sabroso, con un buen cuerpo, sin astringencias ni cosas raras, nada áspero. Al pasarlo no es nada fuerte, lo que hace que mantenerlo en la boca y pasarlo sea muy agradable. Según pasaba el tiempo, el vino mostraba una ligera acidez, lo que combinado con la fruta lo hacía mucho más rico. Miguel nos decía: "Movedlo, movedlo" y el tío tenía razón, según pasaba el tiempo mejoraba mucho. Tanto mejoraba que al final no lo hemos dejado mejorar más, ya me entendéis.
Resumiendo, un buen vino para disfrutar. Por asociarlo con otros vinos similares, El Regajal (D.O. Madrid), Oda de Castell De Remei (D.O. Costers del Segre) o Mestizaje de Bodegas Mustiguillo (D.O. Vinos De La Tierra El Terrerazo). Que nadie se alarme, que escribo de cabeza, no sea que algún purista se ofenda por las comparaciones. A lo mejor me equivoco, pero es lo que tiene escribir de cabeza. Si tuvieses una mega base de datos con todos los vinos que he probado sería más fácil, pero sinceramente, también menos divertido. O no?

lunes, 11 de febrero de 2008

El Cielo Está Para Tocarlo

Después de la epifanía de la semana pasada con el cabernet de Dominio De Valdepusa, este fin de semana tocaba probar algo.... bueno, no muy diferente.
 
Para la ocasión, que ya había terminado los exámenes, hacía falta descubrir otro vino bueno. En esta ocasión, una de mis bodegas favoritas: Abadía Retuerta. Aunque en plena Ribera De Duero, en Sardón de Duero, no pertenece a la D.O. sino que elabora los vinos bajo la etiqueta de Vinos de la Tierra de Castilla y León. Por cierto, quienes no hayan probado el Rívola de esta bodega, ya están tardando en hacerlo.
 
El vino en cuestión fue el Selección Especial de 1999, un vino con un año de crianza, creo recordar, hecho a base de mucho tempranillo, un poco de cabernet sauvignon y un poquito de merlot. Es un vino muy suave, con buen cuerpo, muy intenso en la nariz y muy muy aromático, con un buen toque frutal. En la boca nada áspero, muy equilibrado, rico y goloso, como el aroma. Un vino de esos que llaman redondo. Lo disfruté mucho, la verdad. Tenía ganas de probarlo y la verdad es que cumplió con las expectativas. Se añade a otros vinos de esta bodega que he probado y que aparte de parecerme fantásticos, hacen que sea una de mis bodegas preferidas, como ya he dicho.
 
Como nota anecdótica, el Selección Especial de 2001 fue elegido mejor vino tinto del mundo en un certamen celebrado hace un par de años. Debía estar así de rico, porque no hubo manera de encontrar un par de botellas que llevarme al diente. Algunos fueron más rápidos que yo.
 
Bueno, qué le voy a hacer si estos son los vinos que me gustan. Es que es abrir la botella y ver (o mejor dicho, oler) cómo se llena la habitación del rico aroma del vinito rico rico rico.
 
Qué tendremos este fin de semana?....uhmm....a ver que piense....algo que no sea de Ribera.....aunque me pese. Hay por ahí un crianza del Bierzo con muy buena pinta. Ya lo veremos.
 
Para acabar, la semana que viene hay cata de la Cofradía: vinos chilenos. Pinta muy bien.

lunes, 4 de febrero de 2008

Epifanía

Llegó un momento clave. Viernes, comida de diario en casa, decido un homenaje. Miro en la bodega y lo encuentro. 1999. Buen/gran año en casi toda España. Cabernet sauvignon. Uhmm, rico rico. Buena uva, muy de mi gusto. Toledo, vino de la tierra de. Buena combinación hasta ahora. Marqués de Griñón....Dominio de Valdepusa. I-m-p-r-e-s-i-o-n-a-n-t-e. Llevaba tiempo con la idea de probarlo y el viernes fue el día. Un experto tendrá muchas palabras, pero yo me quedé sin ellas. Estaba realmente esplendido Lo abrí, lo serví en una copa, lo llevé a la nariz y....bueno, no puedo escribir lo que dije porque fue un exabrupto, pero me llevé tal sorpresa que dije una barbaridad.
 
Para empezar, olía como tiene que oler un cabernet: a cabernet. Ya he probado por ahí cabernets que no huelen a nada. Éste olía así, de manual. Por lo menos a mí me lo parece. Cuando huelo un cabernet bien hecho me resulta así, con ese olor ligeramente ácido que me recuerda a los pimientos rojos cuando están borboteando justo antes de estar hechos. No sé por qué será, pero es así.
 
Bueno, el olor espectacular, así que después de mirar la copa un rato y esperar que por lo menos supiera igual de bien, me decidí a probarlo. Las lágrimas corrían desbocadas por mis mejillas. Mi chica preguntaba qué me pasaba pero la emoción me impedía pronunciar palabra alguna.....si os ha pasado alguna vez, sabéis de lo que hablo... y si no....una pena.
 
En fin, creo que os hacéis una idea, verdad? El viernes por la noche seguía igual de rico. Luego a la nevera para que aguantase bien. El sábado a mediodía seguía bien, aunque empezaba a perder. Que se vea que una botella dura, eh? que no me la cepillo rápidamente.
 
En resumen, una gran experiencia. Y lo mejor es que me queda otra botellita y dos primitas del 2000. Me froto las manos solo pensando en lo que me queda.
 
Otro día, más.

jueves, 31 de enero de 2008

Cata Express

Cómo pasa el tiempo......un mes desde mi última reflexión. Algo hay que hacer para que no pase tanto tiempo. Mucho lío a final de año y principio de éste.

Dentro de nada tenemos nueva cata de la Cofradía del Buen Beber. Esta vez consistirá en vinos chilenos. Ya hablaremos de ellos después de haberlos probado.

Hoy hablaremos de un Albariño. Lunes pasado, restaurante Lar de Bilbao, hogar y residencia de Don Miguel, experto en vino donde los haya. Un sitio muy agradable y familiar donde se bebe buen vino y se come todavía mejor. Si pasas por allí, dile que vas de mi parte y te invitará a una copa de vinito rico. Pídele el Elle de Landaluce o el Especial de Martúe, por citar dos. El primero es Rioja, pero está rico.

Hace un año inventamos una nueva experiencia vinícola: la cata express. Consiste en cepillarn.. digoooo catar un solo vino acompañándolo de algo de comer, y todo ello en tiempo record, en torno a una hora. Siempre vinos diferentes y a ser posible que no hayamos probado antes. Al ser algo rápido, nos permite hacerlo sin mucha parafernalia. Hasta la fecha, y de memoria, hemos probado entre otros un Sylvaner alsaciano de Schlumberger, un merlot de Jean Leon, un cabernet-merlot de Conde de Orgaz y dos vinos de Rafael Cambra entre otros. Ahora estamos en la etapa de los vinos blancos, así que después del Sylvaner, que por cierto estaba estupendo, el lunes tocó un albariño. Miguel, Julio y yo nos enfrentamos a un Terras Gauda 2004, con 12 meses de barrica. No era el Terras normal, sino uno especial, de esos que se hacen menos de cinco mil botellas.

El vino en cuestión estaba realmente estupendo. Por cierto, no suelen estar todos los vinos de los que hablo estupendos? Tendré que mirarme esto.... Bueno, éste lo estaba. Lo empezamos fresquito fresquito, y tenía un color dorado bastante intenso. El aroma muy rico, a frutas blancas, chirimoyas, manzanas, muy suave y nada alcohólico. Los 12 grados eran de agradecer, porque además de beberse muy bien, no pegaba en la nariz como esos que tienen más alcohol. En la boca impresionante, muy bien equilibrado, nada de acidez más que la primera vez. No demasiado largo ni con mucho postgusto, pero era una gozada. Evidentemente se acabó la botella, pero dio de sí. Según iba ganando temperatura el olor y el sabor iban creciendo y haciéndose más rico. Así que una gran experiencia y un buen descubrimiento.

Para acompañar, un poco de bloc de foie que estaba de primera y un quesito, que de rico que estaba ni me dio tiempo a ver de donde era.

Bueno, procuraré no dejar pasar tanto tiempo, que tengo que hablar de los vinos que más me gustan.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Nueva Cata De La Cofradía

El martes, nueva cata de La Cofradía Del Buen Beber.

Para esta ocasión, nos inclinamos por probar diferentes vinos de una misma bodega. Después de decidirnos por la bodega catalana Torres, nos pusimos en contacto con El Hombre, Josep Roca, para que nos orientase. Nos dio un listado de posibilidades y nos quedamos con la de los multivarietales de diferentes procedencias.

En ésta había que incluir vinos blancos, que habitualmente no hacemos mucho, así que por blancos empezamos.












En orden cronológico, esto fue lo catado:

Empezamos por el Viña Esmeralda 2006, de Muscat y Gewürztraminer, denominación Catalunya. Pedazo de vino, amiguitos. Un blanco de esos que os he hablado con anterioridad. Muy de mi gusto. Es un blanco seco, con poca graduación (creo que en torno a 8º), con mucha fruta y muy goloso. Tuvimos poco tiempo para enfriarlo, pero no importó mucho. Es de esos blancos con los que haría una comida entera. O varias.

Seguimos con el Nerola 2005, también de Catalunya. A base de Xarel-lo y Garnacha blanca. Estaba también muy rico, aunque ya con 11,5º creo recordar. Un ligero amargor que lo hacía muy completo.

Para acabar con los blancos, el Gran Viña Sol 2006, un Penedès con Parellada y Chardonnay. Equlibrado y todo eso, con fruta, quizá el más cálido de los blancos.

En esta parte, hubo opiniones para todos los gustos. Unos prefirieron el Nerola, otros el Sol, yo me quedo con el Esmeralda. Pero el consenso fue de nota alta.

Antes de tirarnos a los tintos de Torres, tuvimos la aportación de un hermano cofrade, un Gran Reserva 1994 de Rioja, Cincel de Bodegas Virgen Del Valle, de Samaniego. A los amantes del Rioja les gustó mucho, para mi gusto el año pasado hubiera estado mejor, para otros estaba estupendo. Lo pusimos en este momento porque algo me decía que si lo dejábamos para el final los vinos de Torres se lo comerían, como así hubiera ocurrido.

Primer tinto, Gran Sangre De Toro 2003, de Catalunya, a base de Garnacha y Mazuelo, con un poco de Syrah. Espléndido. Muy rico, con mucho cuerpo y potente de aromas, sabroso y muy goloso. Gustó mucho.

Siguiente, el que sería el vencedor, el vino más apreciado y el que todos queríamos más. Salmos 2005, de Priorat. Garnacha, Cabernet sauvignon, Mazuelo y Syrah. Se me saltaban las lágrimas. He dicho ya que soy fan de los vinos de Priorato? Creo que si. SOY FAN DE LOS VINOS DE PRIORATO!!!!!. Éste es espectacular. Yo aplaudía con todo, manos orejas....y el resto de cofrades, lo mismo. Nos pasábamos la botella para ver si caía alguna gota más......

Después, un Torres chileno, Conde De Superunda 2003, con Tempranillo, Cabernet sauvignon, Monastrell y Carmenére. La verdad es que no fue muy apreciado. Es de esos vinos que caen en la copa, denso, grueso, opaco, espeso....con buen aroma pero demasiado corpulento. Dijimos que estaba bien para una copa, pero no como para comer con él. No es que no fuera muy apreciado exactamente, porque gustó, pero dentro de un orden.

Para acabar con los tintos, uno de los vinos insignia de Torres, Grans Muralles 2000, de Conca De Barberà, con Garnacha, Mazuelo, Monastrell, Garró y Samsó. Me equivoqué al servirlo ya que debería haberlo puesto antes del chileno. Tanta densidad del chileno quizá lo deslució un poco, pero estuvo bien. En mi ranking de tintos fue el tercero, después del Salmos y del Gran Sangre De Toro. Me gustó, algo diferente de los demás, aunque a lo mejor me predispuso su elevado precio a esperar algo más que no encontré.

Para acabar, abrimos una botellita (de 375 ml) de un vino de postre. La idea era un Riesling chileno de Torres, pero como no pudimos conseguirlo nos refugiamos en lo conocido, un Riesling Beerenauslese 2005 de vendimia tardía de Barzen Weinhaus. El poco líquido que me quedaba en los lagrimales después del Salmos cayó con este vino. He dicho que los blancos dulces me entusiasman? Que adoro la Riesling? LOS BLANCOS DULCES ME ENTUSIASMAN!!! ADORO LA RIESLING!!!!!!!!

En conjunto, una gran cata. Muy buenos vinos. En los blancos hubo diferencia de gustos, pero en los tintos hubo más coincidencia de opiniones. El Salmos ganó por goleada.

Otro día hablaremos de Priorato.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Fin De Semana Gastronómico

Hay fines de semana que pasan a la Historia vinícola por lo que se bebe en ellos. Y no porque bebas mucho, sino por la calidad de lo que bebes.

Ha sido éste el caso de este pasado fin de semana. Visita de los cuñados de Barcelona, que ahora son casi como los primos o tíos de América de hace años. Vienen de visita y claro, a llevarles a comer por ahí.

Sábado mediodía: comida en el Gambrinus de Castro Urdiales. Menú de fin de semana. Buena cocina en el sitio. Merece mucho la pena. El vino, todo un clásico, Pesquera Crianza 2004. Para los que lo conocen no diré nada y para los que no lo conocen, están perdiendo el tiempo. A por una botella !!!!

Domingo mediodía, comida en el Mesón El Segoviano. Que siii, que ya se, que es muy bueno, pero de vez en cuando hay que darse el capricho, no? Además, la familia es la familia y no hay que negarle nada..... Comida a base de pescado a pesar del nombre del sitio. Ya conocía de hace tiempo la merluza rellena de txangurro y sigue siendo impresionante. Mi mejor mitad comió unos lomos de merluza con almejas y gambas que....bueno, me alejo del tema. Mi cuñado es de esa especie, ya sabéis, Riojista, así que me vi forzado a la concesión. Es lo que tiene la familia. Muga Crianza 2003. Muy bien también.

Y antes de empezar la dieta, vuelta a los orígenes. Hoy comida en Casa Rufo, ese del que ya hemos hablado. Buenos entrantes, buena chuleta, excelente compañía y para beber, uno de los que no defraudan y le soy muy fiel. Finca La Planeta, de Pasanau, un Priorato de esos que se acaba la botella y quieres más. Aunque como había que volver a trabajar, nos hemos quedado sin pedir la segunda. En otra ocasión.

martes, 11 de diciembre de 2007

Una De Blancos

Que no solo de tintos vive el amigo del vino, no? Pues no. También hay que darle al blanco, pero siempre con moderación.

Los blancos me gustan, que vaya por delante. Incluso me gusta maridarlos bien. Qué buen recuerdo aquel Sauternes (creo que Barton Gestier) con un poquito de foie... o el Tokaj aquel de Oremus, bodega húngara creo que propiedad de los de Vega Sicilia, que nos trincamos con un poco de queso cántabro de esos fuertes fuertes.

Al margen de eso, soy un poco, uhmmm, picajoso con los blancos. No es que no me guste un Albariño o un Rueda, pero no me matan de emoción.

Qué vinito blanco me trae de cabeza? Pues un buen Riesling fresquito, tanto de Alsacia como del valle Mosela. De los primeros hay uno muy rico, el de la bodega Schlumberger, que tambien hace Silvaner y Pinot Gris entre otros. De los segundos, del Mosela, hay una bodega que me chifla: Barzen Weinhaus. Por un lado tienen un Riesling Spatlese, que tiene algo más de azucar, y por otro tienen el Riesling Trocken, que es algo más seco. Ambos suelen ser jóvenes, 2005 o 2006, muy afrutados, nada ácidos (a que lo habíais adivinado?) y muy golosos. El Riesling tiene un aroma muy rico, nada parecido a otras uvas blancas. Cuando lo pones en la boca es muy untuoso y frutal, dejando un postgusto muy rico. La verdad es que me gusta para beberlo con cualquier cosa, pero con el pescado va muy bien, aunque sea algo dulce. Por lo menos, a mí me gusta, que es lo que me importa.

El Trocken es algo más seco, aunque sin abandonar la carga frutal. Y lo mejor de los dos es la graduación, que es baja, cosa que se agradece mucho.

Aparte de la Riesling, me gusta mucho la Gewurztraminer. En España hay unas cuantas bodegas que hacen monovarietales de esta uva como Enate de Somontano, y otras que la mezclan con otras, como Torres, pero el favorito de un servidor es el que hace Alejandro Luna en su bodega del Bierzo, Luna Beberide. Su LB hecho con gewurztraminer es espectacular. Si os apetece probar esta uva, os recomiendo este vino.

Y la tercera uva blanca que más me gusta es la Viogner. En España va creciendo el número de bodegas que elaboran un vino de esta uva, como Vallegarcía de Vinos de Madrid. No he probado muchos, pero mi favorito es el Conde De Orgaz Viogner que hace la bodega toledana Peces-Barba (más de esta bodega otro día). Igual que el anterior, os recomiendo vivamente que lo probéis, es espectacular.

Bueno, no está mal, verdad? La primera vez que hablamos de vinos blancos hemos descubierto unas cuantas perlas. Y lo mejor es el precio, todos los blancos catados, entre 6 y 12 euros. Un chollo.

Otro día, más.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Al pan, pan, y a la carne, como locos!

El sábado pasado, reunión durante la comida de un puñado de amigos. La carne tenía que ser la estrella de la comida, así que para carne, la del templo de la chuleta, Casa Rufo.

Y diréis: por qué habla de Casa Rufo si esto se trata de hablar de vinos? Pues porque el Rufo tiene una de las mejores cartas de vino que conozco. Y como con la chuleta hay que beber vino, y vino bueno, la apuesta era fácil: Les Terrases 2003, de Alvaro Palacios de Priorato.

Como buen fan que soy de los vinos de Priorato, Les Terrases es uno de mis favoritos. No he probado todos, por desgracia, pero sí unos cuantos para tener tres Prioratos favoritos: el citado, Finca La Planeta de Pasanau y Embruix de Vall Llach, del que ya he hablado con anterioridad. Así que la elección era obvia, claro. De reserva iba a pedir el Pasanau, que también lo tienen, pero como había Les Terrases, Les Terrases.

Nos cargamos dos botellas (éramos seis, eh?, sin mala fama). Para mi gusto, es un vino espectacular: color rojo picota, capa alta y mucho, en la nariz a frutos rojos y muy carnoso como en boca, donde me pareció apreciar el toque de la madera y como dicen los entendidos, la opulencia del vino. En dos palabras, un peazovino.

Había probado el 2001, que creo que me gustó más, aunque la memoria me falla, pero éste 2003 era muy bueno. Lástima no haber pedido más vino para comer más chuleta o al revés, pero bueno, así tenemos excusa para repetir. Y de paso, esperar a que tengan el 2004, que seguro que está mucho mejor.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

La Casa

Hoy vamos a hablar de una gran experiencia que tuvimos el año pasado relacionada con el vino. Otro día hablaremos de mis vinos favoritos, pero para introducir este tema tengo que decir que uno de los vinos que más me gusta es el Merlot de Jean Leon, bodega del Penedés que pertenece al Grupo Torres. Por cierto, si hay el concepto de fan de una bodega, tengo que reconocer que Jean Leon es mi bodega favorita. He probado casi todos los vinos que hacen y no tengo elogios suficientes. Y luego está lo que voy a contar, que contribuye a crear ese aura de favoritismo que tengo hacia la bodega.



Desde que probé la primera botella del Merlot, un 2001, quise hacerme con una cajita para mi bodega. Así, a través del mail de contacto que aparece en la web, www.jeanleon.com, comencé a cruzar mensajes para ello con el Hombre. Le llamo así porque Josep Roca es un tipo maravilloso. Desde hace ya cuatro años tenemos esta relación epistolar para comprar vino y también hablar de él. Ejerce de director de la bodega y de director comercial de Torres Import. Los que le conocen ya saben lo que digo, y los que no, pues una pena, oiga.

El año pasado mi chica y yo nos propusimos hacer un poco de turismo vinícola en Catalunya (dejamos Priorato para otro día) y contacté con Josep para visitar Jean Leon. Al igual que me pasa con el vino que me gusta, que me quedo sin adjetivos calificativos, la visita fue una experiencia inolvidable. Primero nos recibió Marc hasta que llegó Josep. Vimos un video sobre el fundador de la bodega, Jean Leon y después visita de lujo: sala de barricas, sala de entrada de uva, viñedos, exposición, esa sala donde guardan botellas antiquísimas y donde no conseguí quedarme solo para descorchar y catar a diestro y siniestro, vamos todo lo que se puede ver y más. Josep nos presentó también al enólogo, Jaume Rovira. Luego cata de vino con los comentarios de los dos, Marc y Josep.

Después, a comer con Josep. Yo pensaba que iríamos a algún restaurante de Vilafranca del Penedés, pero no, Josep nos tenía guardada una sorpresa. Nos llevó a una antigua masía restaurada que pertenece al Grupo Torres donde nos agasajó un una comida inolvidable. El sitio es de esos a los que solo se tiene acceso si te lleva alguien de la Casa, acogedor, con una cocina de primera.

Como no podía ser de otra manera, la comida giró en torno al vino, no solo hablando, que lo hicimos, sino con los platos. Con cada uno un vino diferente perfectamente maridado. De aperitivo uno, de postre otro, después del postre, un oporto... y como he dicho, la comida excelente.

No soy muy fetichista para esto de conocer gente de renombre, más bien lo contrario, pero mientras comíamos Feli, Josep y yo, teníamos a la plana mayor de Torres a nuestro alrededor. Enólogos, directivos... en una mesa estaba la hija de Miguel Torres, Mireia. Su mesa era muy curiosa, porque aparte de ser unos seis o siete comensales, tenían una gran cantidad de botellas de vino en la mesa. Y cuando ya nos íbamos, el Hombre nos presentó a Don Miguel Torres, el presidente de todo aquello. Allí estábamos nosotros dos, que como compradores debemos ser el 0,00000000000000000000000001% (y algún cero más, pero no hay que aburrir) de las ventas del grupo, hablando con el Jefe.

Y si os parece que esto fue poco, nosotros estábamos encantados. Después de comer, Josep dijo: "A ver Torres". Y allí fuimos, a ver la bodega. Si lo de antes ya había sido tremendo, esto fue la guinda en el pastel. Visita de lujo, de esas que solo haces una vez en la vida. Vimos todo, el museo, las tripas, las barricas que llevan allí desde que nací, etc. Nos llevó a La Catedral, una sala subsubsubterranea donde hay, creo recordar, 8-10 tinas de acero inoxidable de 10.000 litros de capacidad.

En fin, para que os voy a contar más si solo os puedo poner los dientes largos. Por lo menos, el recuerdo que tengo de aquel día es fantástico, uno de esos que recuerdas durante mucho tiempo. Y recuerdo también una cosa que me gustó mucho de la Empresa: el respeto que todos tenían a Don Miguel y el respeto con que trataban a Josep Roca, como digo, el Hombre.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Otra Cena, Más Vinos

Hace un par de semanas, quizás alguna más, vinieron los amigos a cenar a casa. Algunos de ellos de morro fino, así que había que sacar brillo a la bodega y poner en la mesa vinos buenos.

La comida era más bien normal, casera, así que no miramos mucho lo de maridar bebida y comida.

Primer vino: Para empezar, un vinito de Madrid, que aunque parezca que no, en Madrid se hacen buenos vinos. En concreto éste es El Regajal 2005, uno de esos que me gusta mucho: rojo picota, afrutado, apenas ácido, con mucho cuerpo, un postgusto largo, cálido, vamos un pelotazo de vino. A base de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y syrah, la producción de esta bodega no es muy elevada, unas 20.000 botellas al año, y suele ser difícil de encontrar. El enólogo es Ignacio De Miguel, un enólogo español que ofrece sus servicios a varias bodegas en las que hace unos vinos para mi gusto muy buenos. Suelen ser vinos potentes, con mucho de todo: aroma, fruta, cuerpo... Así que el vino gustó. En casa ya lo habíamos probado y siguió manteniendo el nivel. De éste cayeron 2 botellitas.

Seguimos con un pelotazo de vino. Inocente de mí, pensaba que con tres botellas haríamos la cena, con lo que dejé el más potente para el final. En este caso, Uno 2004 de Rafael Cambra, un monovarietal de monastrell de Valencia. Como he dicho, es un pelotazo, un vino musculado por todas partes. Rojoscurocasinegro, tanta capa que casi no se ve el vino, afrutadísimo y con un grado alcohólico alto pero que deja saborear el vino. Eso si, hay que tomarlo con calma.

El respetable pedía más. Y claro, después de lo que habíamos bebido había que elegir bien para mantener el nivel. Así que rebuscando rebuscando encontré el que pensaba que sería él último de la velada.

Tocaba Ribera de Duero. Y había un pedazo de vino esperando el descorche....redoble de tambores.....Pago de Santa Cruz 2003 de Viña Sastre. I-n-c-r-e-i-b-l-e. Había probado el 2001, que ya era excelente, pero este 2003 era increíble. No es justo para los otros vinos porque la elaboración es muy diferente pero la verdad es que fue como sacar un chuletón de buey después de haber comido dos pinchos de tortilla. El otro día hablaba de Finca El Nogal de Pago de Los Capellanes. Este PSC lo supera con nota. Es un vino al que si se tiene acceso hay que probar y degustar con mucha calma para apreciarlo en su justa medida. Me pareció de lo mejor que he probado un mucho tiempo.

Bueno, y como todavía había un poquito de paladar seco, hubo que sacar otra botellita. Como no era plan intentar superar el PSC a estas altura de la cena, me decidí por un vino que me gusta mucho y que mantendría el tipo. He dicho que soy un fan acérrimo de Priorat? Ya sé que son caros y muy potentes, pero qué le voy a hacer? cada uno tiene su debilidad y ésta es la mía. Ya hablaremos de Priorat otro día, pero aquí un amigo, vamos.

En fin, Vall Llach, la bodega del cantante Lluis Llach, produce unos cuantos vinos. Vall Llach es el de mayor nivel. Luego está Idus y seguido viene Embruix. El elegido fue el Embruix 2004. El 2003 estaba estupendo, pero este 2004 era espectacular. Como decía antes, muy muy de mi gusto. Si un vino no tiene capa vamos mal. Cuando bebo vino no me gusta verme la mano, así que cuanta más capa, mejor. Embruix es muy afrutado, con poco pelotazo de alcohol en la nariz aunque creo recordar que anda por un 15% vol, lo cual es alto de..., bueno, muy alto.

Como fin de fiesta estuvo muy bien, que ya fue suficiente. Pero los vinos a catar estuvieron a la altura del evento, que es de lo que se trata. De eso y de deslumbrar al personal, claro, que también mola.